
Yo no soy dj. No quiero desprestigiar a los pinchadiscos de verdad comparándome con ellos. Yo no soy dj, yo pongo música. Una canción detrás de otra, algunas buenas y otras no tanto, algún bailecito facilón en la cabina… El único objetivo hacer que la gente baile. Todo sea por agradar a la plebe.
Teniendo este trabajo me he encontrado muchas situaciones curiosas. Puedes encontrarte al simpático que te dice amablemente que si aceptas peticiones. Cuando le respondes con una sonrisa y un movimiento de cabeza, te piden una canción que te encanta y que pensabas poner en ese momento. Les alegras la noche y te la alegran a ti. Pero no siempre es así.
Están los que te piden un grupo al que no has escuchado en tu vida. Yo les respondo con un amable “lo siento, pero no los conozco”. “Si, si , cómo no los vas a conocer. Es el grupo que tenía antes el batería suplente de estos noruegos tan famosos que tocaron en la discoteca esta que está a las afueras. Sabes cual te digo, ¿no? Tuvieron una canción conocidísima que salía en un anuncio de gambas congeladas en el 85”. “Lo siento pero no sé de que grupo me hablas”. A lo que contestan con cara de indignación. Sé que en esos momentos lo que piensan es “¿y esta es dj? Valiente dj de mierda”. Señores, yo soy una grupi de mierda, no una dj de mierda. No confundamos términos por favor.
Me resulta cuanto menos curioso que las nuevas tecnologías hayan llegado de una manera tan clara a este mundillo. No lo digo por el equipo, eso es normal, sino por la ocurrencia de usar el móvil para pedirte una canción. No vayan a pensar que tengo un cartelito debajo que pone “manda GRUPI y el nombre de tu canción al 5555”. Los más normales, escriben el nombre del grupo y de la canción en el móvil y te la enseñan, cosa que me parece muy buena idea. Se ahorran pronunciar un nombre raro, el tener que hablar con la ponemúsica y desgañitarse para que me entere. Ahora bien, recuerdo a otros especímenes de la noche sevillana. Está el que se puso a cantarme una canción por si la conocía. Si, a cantarme. Como no le hacía mucho caso (por lo surrealista de la situación, por lo mal que cantaba y porque no tenía ni idea de qué canción era) me puso susodicha canción en su móvil para que la escuchara. Ante la insistencia del chaval y al ver que no tenía intención de irse, le dije “aaaaah ya, no la tengo, lo siento”. Yo siempre muy educada, que una cosa no quita la otra. A lo que me respondió “pero sabes cual es ¿no? Es un temazo.” “Claro claro…”. Y tan contento que se fue.
Un hombre altísimo también se me acercó hace poco, iphone en mano, señalándome una canción de The Knife. Cuando le dije que tenía el cd en mi casa pero no en el maletín de pinchar, me repitió unas diez veces seguidas (no exagero) “no me puedo creer que TU no tengas esa canción” a lo que yo siempre le respondía “lo siento pero es que no tengo el cd aquí”. Sea bream conversation. En ese momento, empezó a sonar “Funky Town”. Me mira sonriente y me dice “me has puesto esta canción para compensarlo, ¿verdad? Menos mal.” Se dio la vuelta y se fue bailando.
Toda una aventura la noche de la pinchadisca.
0 respuestas hasta el momento ↓
Todavía no hay comentarios... Empiece usted rellenando el siguiente formulario.